Tantas fantasías, tanta ilusión gastada, y sin embargo no te asomastes a mi corazón.
Me mentístes, me herístes, y por eso ahora sólo puedo apreciar agobio.
Sueño contigo, en que puedo abrazarte y amarte tal como yo quiera. Me levanto viviendo la quimera de que quizás hoy vaya a escuchar tu voz. Pienso en ti, y espero, hasta que la debilidad de ser humano me obliga a abatir mi despertar, para adormecerse, para retornar al mundo irracional dónde te puedo gozar con tus ojos…
Te he dado mi pensar, mi día, y mi amor. Te he hipotecado mi noche, mi descanso y mi serenidad. Ya no puedo ofrendar lo bueno que hay en mi, no pretenderas que permita que mi sufrir y dolor pasen a ser en tu cuerpo. No me pidas tanto, no me pidas que me acuse de existir dia y noche por darte todo lo malo que hay en mi…
